Prototipos de cartón que abren conversaciones
Antes de gastar, se puede simular con cartón, cinta y tizas dónde iría un banco, cómo se proyecta una sombra o qué altura funciona para una baranda. Probar barato revela conflictos de uso, flujos invisibles y preferencias reales. Al invitar a pasar, sentarse, empujar cochecitos o maniobrar sillas, surgen ajustes inteligentes. Este enfoque humilde reduce errores costosos, incorpora experiencia cotidiana y hace del diseño un acto público, cercano y comprensible, elevando la calidad del resultado final.