Desarrollamos un puntaje que combina necesidad, factibilidad, impacto esperado y capacidad de cuidado local. Se alimenta con datos, pero también con asambleas y recorridos. Publicar el criterio evita disputas improductivas y acelera la planificación colaborativa de nuevas amenidades que eleven el bienestar cotidiano con inversiones modestas y comunitarias.
Formalizamos calendarios de inspección, estándares de iluminación, riego y limpieza, y responsables rotativos. Los indicadores medidos activan alertas tempranas cuando algo decae. Vincular financiamiento a desempeño garantiza continuidad y permite corregir a tiempo, evitando que el entusiasmo inicial se evapore y que el espacio pierda la vitalidad conquistada por el barrio.
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